miércoles, 28 de marzo de 2018

LA NEGRA SEÑORA: ANTROPOLOGÍA DE LA MUERTE Y EL LUTO, de Alfonso M. di Nola

                  En Semana Santa, tiempo de pasión y recogimiento religioso, de reflexión sobre la muerte, algo que los vivos nos planteamos especialmente cuando fallece alguien cercano a nosotros, y que es representada para los cristianos en la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo que muere para mostrar la resurrección a quienes creen en Él.
                       
Editorial: BELACQUA. Tapa dura, 592 pp. 15,2 x 23,2 cm. 
ISBN 9788496326927

             La muerte como el único acontecimiento ineluctable de la existencia no ha sido nunca, en ninguna cultura y en ninguna época histórica, un hecho que se quiera aceptar.
Alfonso M. di Nola recorre la inmensa variedad de experiencias humanas que se oponen a la actitud laica ante la muerte y fían la suerte final al juego de las esperanzas.


San Miguel arcángel sopesa los actos de las almas 
Ars moriendi alemana, 1514

          Alfonso M. di Nola ha sido uno de los estudiosos más acreditados de la historia de las religiones, materia que ha enseñado en el Instituto Universitario Orientale de Nápoles. Ha dirigido la muy prestigiosa Enciclopedia delle religione. En este extenso trabajo analiza las tradiciones, el lenguaje cuando se hace referencia a la dama, la iconografía y cómo aborda la literatura en general o la mitología en particular a la muerte.

                                               
Meditaciones de Abraham a Santa Clara
           De los pueblos ágrafos a la sociedad contemporánea, este libro reconstruye e interpreta las técnicas del duelo, que garantizan la continuidad de la historia y transforma el carácter inaceptable del suceso fisiológico en un recuerdo reconfortante. 


           El sufrimiento por la muerte en las arcaicas sociedades agro-pastoriles era controlado y atenuado según Nola por las invenciones mitológicas.

    Los textos clásicos otorgan importancia a que a todo fallecido se le rindan honores fúnebres y se le de sepultura evitando así que anden pululando como un fantasma. Homero hace referencias en la Iliada y Cicerón nos habla del viaje en barca, conducida por Caronte a quien había que entregarle una moneda. Una visión helena por la que el fallecido debía redimir con Caronte sus pecados, o los de sus ancestros. En Roma el alma debe atravesar las puertas de Hades y se es juzgado por los actos buenos cometidos en vida. Similar a una leyenda umbra en Italia sostiene que es el arcángel san Miguel el que sopesa en la balanza ante Dios las actuaciones y después se debe atravesar el puente más fino que un pelo y que conduce al paraíso. En las estelas romanas se rinde tributo a los manes o almas protectoras de los antepasados.                           


Adan y Eva entre la muerte y el tentador

             Para la religión cristiana l
a muerte es el castigo al que estamos sometidos por pecar, así cayeron en la tentación nuestros primeros padres. Jesucristo muere para salvarnos de nuestros pecados y concedernos la vida eterna.
               
El tiempo que consume inexorablemente todas las cosas existentes. P Bruegel,1574.


         Partiendo de la documentación histórica sabemos que al menos desde nuestros congéneres visigodos, al igual que sucedía en distintas culturas como las precolombinas, se practicaba en los enterramientos comidas rituales y libaciones*. Celebraciones a las que todo el vecindario estaba invitado y de alguna manera trascendieron hasta mediados del siglo pasado por muchos pueblos de España. Mediante ese ritual los alimentos del difunto son insertados en la colectividad, en la vida del grupo que perdura.


El vía crucis de los penitentes acompaña a todas las misiones populares 

           La muerte es una realidad vivida por los seres singularmente pero es un todo social, una realidad comunitaria. No hay mas que tener en cuenta la importancia que tiene para una pequeña comunidad el que desaparezca el cabeza de familia o un miembro significativo de esta.
                                   
La rueda de las edades del hombre

 

            En las sociedades industrializadas se ha perdido el contexto clásico. R. Blauner determina que la pérdida de personas de mediana edad son más significativas para la sociedad que los niños o los ancianos. El autor aprecia cómo en las grandes ciudades se muere más en hospitales y asilos que en el propio hogar. Con el ingreso del paciente en el centro se le secuestra hasta perder el contacto en el desenlace final. El óbito se deshumaniza y el ritual del sepelio se transforma en puro negocio.


El tiempo destructor que lleva a la muerte inesperada
          La representación de la muerte se inicia hacia mediados del siglo xv con los grabados de Artes moriendi, incunables xilografías. Después apareció un librito conocido como Artis bene moriendi perutilis tractatus para satisfacer la piedad popular. La danza de la muerte de Hans Holbein (1538) muestra a la muerte igual para todos, independientemente de la clase social a la que se pertenece, que igualmente se representa en el abecedario de la muerte.

Danzas de la muerte. París, 1486.
                      
             La muerte ha sido representada con alas, a caballo siguiendo el Apocalipsis, como un fantasma, con guadaña que siega personas. El muerto aparece como si estuviera dormido y la muerte fuera un sueño. 
                                       
Juicio final. Los difuntos son llamados por las trompetas evangélicas.
Grabado alemán de 1493.



           Las manifestaciones del ubi sunt? representan motivos bíblicos que evocan la fragilidad y transitoriedad de la vida:



 "Caerá con el tiempo nuestro nombre en el olvido, nadie se acordará de nuestras obras... no hay retorno en nuestra muerte, porque se ha puesto el sello y nadie regresa (Sabiduría,2: 4-5)"

 "El hombre como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece, pasa por él un soplo, y no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle (Salmos, 103 (102): 15-16) "

            Dónde se encuentran Salomón, Abraham, y.... 



ubi sunt?







*Recomendamos encarecidamente el trabajo de GUIANCE, A. Los discursos sobre la muerte en la Castilla medieval (siglos VII-XV). Junta de Castilla y León, 1998.


Y la bibliografía recogida en nuestros post pinchando en:

LIBROS SOBRE LA PERDIDA Y LA MUERTE





Y por Semana Santa:

PASIÓN SEVILLANA



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