jueves, 22 de junio de 2017

PINTURAS PRE-HISPÁNICAS MEXICANAS

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

librerialibropasion@gmail.com

Tetitla, Teotihuacán. Diosa de la fertilidad. Siglo VII d.C.


Los murales que exponemos aparecen en un libro de enorme formato que muestra una cultura ancestral. Una manera muy particular de entender la vida que idealiza a los animales de la selva. Se aprecia gran devoción a los dioses, representados en forma de ave o felino, a los que les otorgan dotes fantásticas o sobrenaturales. 

Atetelco Teotihuacán. Jaguar cantando a la lluvia.


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PINTURAS PRE-HISPÁNICAS MEXICANAS
La pintura mural precolombina en México




New York Graphic Society con el beneplácito de la 
UNESCO. Impreso en Italia, 1958. 

PREFACIO: JACQUES SOUSTELLE. 

INTRODUCCIÓN: IGNACIO BERNAL.

Texto en inglés. Cinco fotos en b/n que muestran los templos de la cultura y 32 láminas a todo color con
detalles de los murales en 
gran formato 35 x 48 cm.

PVP. 88,00€


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Tetitla, Teotihuacán. Figuras humanas con representaciones realistas

             La manera de 
representar la realidad es muy propia y dista de cada lugar y en este a lo largo del tiempo. El antiguo arte precolombino de México manifiesta una identidad particular y similitudes al coincidir las figuras humanas de perfil o idealizando al águila, al igual que hacían sus coetáneos en Egipto. Pudieron ser coincidencias en base a la simplicidad, y si no, pensemos en las figuras humanas medievales hasta el avance realista que proporcionó el Renacimiento con la adopción de la perspectiva. Posteriormente se avanza hacia el expresionismo y lo antinatural que aportan pintores como Goya o el cubista Picasso, que bien pudo inspirarse en las pinturas africanas.



Tlalocan. Paraíso de Tláloc dios del agua y de la lluvia.
                             



            Las pinturas  nos desvelan la mitología y el chamanismo. 
También permite que podamos hacernos a la idea de cómo eran los rituales que practicaban. La cultura tolteca de cazadores-recolectores fue la más ancestral en el sacrifico humano, en la cueva de Coxcatlán, municipio de Tehuacán (Estado de Puebla, México), entre 6.000 y 4.500 a.C.


               
Bonampak 792 d.C. Los cautivos sangran ante el sacrificio al que están siendo sometidos.
Representa la victoria de Yajaw Chuan Mugan II con lanza y pieles de jaguar. 
 (Esta imagen no se encuentra en el libro)


         Entre los mayas, al igual que los aztecas, existía una diversidad de ritos como
 la extracción del corazón de la víctima, costumbre que adoptaron de los toltecas. En Relación de las cosas de Yucatán el fraile español Diego de Landa describe como los mayas se autoinfligían heridas en diversas partes del cuerpo (orejas, lengua, mejillas, brazos y genitales) en señal de ofrenda a sus dioses. Asimismo, el fraile español recoge la práctica del flechamiento que consistía en que la víctima, pintada de azul, era atada a un poste de madera mientras alrededor suya danzaban varios hombres, posteriormente, un sacerdote le practicaba una herida en los genitales y la sangre extraída se derramaba sobre el ídolo. 




                               
                                 
Chacmool maya de Chichén Itzá.


  
         Chacmool quiere decir jaguar rojo y en su abdomen se depositaban las ofrendas extraídas a los sacrificados como alimento de los dioses. 



                                                                 

Tizatlán. Tlaxcala.
           

                  En este damasado se sucede la representación de la mano de la sabiduría que desde arriba confluye a una mancha de sangre por la inmolación en la parte inferior derecha.




Precursor con el escorzo del cautivo
                     
        Entre los azteca se establecía distinciones por edad, sexo y origen. Una mujer anciana de familia pudiente era sacrificada durante las festividades agrícolas, como ofrenda a la regeneración de los cultivos. Niños con remolinos en el pelo eran ofrecidos al dios Tláloc para garantizar las lluvias. Los albinos eran inmolados al dios Sol durante los eclipses, mientras que enanos, jorobados y servidores eran sacrificados tras el fallecimiento del monarca; con la intención de que éstos le sirviesen en el más allá. Por otro lado, y gracias a las representaciones
Bonampak, Prisionera
gráficas de los códices mexicanos como el Magliabechio, el Durán, el Ramírez o el Borbonicus, conocemos las diversas prácticas previas a la extracción del corazón: asamiento de la víctima en el fuego, flechamiento, juego gladiatorio desangrando a la víctima con espadas de obsidiana, evisceración o cocción en baños de vapor. Otra práctica consistía en desollar a la víctima durante la fiesta dedicada al dios azteca Xipe Tótec, cuya piel vestiría un sacerdote.                      

                       

       
No es un ancestro de Brad Simpson
Sometido a extirpaciones craneanas


                     
   
Tepantintla. Teotihuacán. Sacerdote vestido como un dios





























           Los murales muestran el empleo de textiles por influencia maya, utilizando pieles de animales, cotizándose la de jaguar entre los jerarcas que se adornan con medallones. Emplean pendientes, plumas y plantas para embellecerse en los ceremoniales.



Bonampak.  Ceremonia musical en el ritual de un baile de máscaras.  (Esta imagen no se encuentra en el libro)



                
Detalle de una transacción. Debajo, diosa del maíz como sustento y el viento o lo Aéreo.



           Ante las trompetas el personaje de la izquierda, provisto de un colmillo y en el ojo porta el signo "IK", en forma de "T", se muestra como representación de un ser estelar. La comparsa de personajes simbolizan el retorno por el proceso cíclico de la vida. El viento y la lluvia que germinan la tierra. Hay una sutil similitud con los carnavales hispanos cuando se rememoran la llegada de la primavera.



La pigua con pinzas y debajo, a su vera, un caimán. Patronos de la lluvia. 
La conjunción de seres con dominios terrenal y del acuífero.









            En estos días Perú reivindica a España 136 láminas del Codex de Trujillo por representar la cultura del pueblo.




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